+ Fuerte Que Nunca (hasta ahora)

Gracias.

Este gracias y este escrito va dedicado a todos aquellos que, especialmente en los últimos tiempos, habéis demostrado que lo que no te mata te hace más fuerte. Nunca lo había sentido tan literalmente en mi vida.

Si, es cierto, los últimos años no han sido fáciles, tampoco para mi. Y de eso solo soy responsable yo mismo. Mis decisiones, algunas bastante pasadas, alguna “no decisión”, lo previsto, lo no previsto, lo imaginable, aquello a lo que elegí cerrar los ojos… Mis decisiones, en la vida personal y en el trabajo, son las que me han dificultado disfrutar suficiente y crecer más en estos últimos años.

Es cierto que el entorno económico, empresarial, y personal no lo ha puesto fácil. Pero mientras yo luchaba y boqueaba, otros surfeaban por la vida y el trabajo. Y el entorno es el mismo para todos.

Y en ese contexto, es en el que algunos, a los que estoy tremendamente agradecido, me habéis regalado (seguramente sin proponéroslo) los actos y situaciones más tristes y dolorosos de mi vida. Y no soy irónico ni sarcástico (algo que suele resultarme muy fácil ser). Es que de verdad, después de meditar y darle vueltas, os estoy agradecido de verdad.

Gracias por los engaños, las mentiras y las deslealtades. Gracias por no corresponder a lo que habéis recibido. Gracias por darle tanto sentido a frases como “la muerte es solo la suerte con una letra cambiada” (Sabina), o “salud pa ver, amor pa ser, fortuna pa olvidar tu nombre” (Rosana), o “tu vudú ya pincha en hueso” (de nuevo Sabina), o “solo es derrotado el que no se levanta, no el que pierde la batalla” (Coelho). Sin vosotros en mi vida y sin vuestros amargos regalos no sería lo fuerte que soy física y mentalmente, en este mágico 2013.

Sé que sigue pareciendo ironía, y es normal, no siempre se es capaz de estar sinceramente agradecido por los obstáculos y decepciones que la gente cercana en la que confías para sacar adelante proyectos comunes te lance. Pero en esta ocasión es absolutamente sincero.

Tampoco es amargura. De hecho, aunque sois los destinatarios de mi agradecimiento, no lo sois tanto del mensaje. La mayoría de vosotros ni llegaréis a leer estas líneas. Por eso no hay ni ironía, ni sarcasmo, ni amargura o recriminación. Los que lo leerán, la mayoría de ellos, SÍ que me entenderán. Ahora, al leerlo, o más adelante, al vivirlo. Y es que, tarde o temprano tienes la oportunidad de recibir una bola con efecto, con fuerza y colocadita. Una bola “imposible”. La bola perfecta para fallarla. Porque es tan fuerte, va tan colocada a donde nadie podría llegar y lleva tanto efecto que nadie te culparía por fallarla. Pero estás ahí, y concentrándo tu atención, respirando hondo, haciendo el máximo esfuerzo y con la punta de los dedos, eres capaz de alcanzarla y salir airoso.

O quizá, simplemente, resbalas, te salpican, otro te pisa, el siguiente te tira encima de todo, y el último, riendo, te humilla, y cuando lo normal sería encogerte y quedarte hundido, y nadie te culparía por ello, te dices a ti mismo “esto no va a poder conmigo”, “no soy una víctima”, o “nada merece que me rinda”. Y entonces con ayuda de ARRIBA, te levantas y te das cuenta de que sigues vivo y de que has vencido.

Porque, como dice el copto del “Manuscrito Encontrado en Accra”, “la derrota termina cuando volvemos de nuevo al combate”.

Así que tarde o temprano, comprobarás que es cierto, lo que no nos mata nos hace más fuertes. Y a vosotros, los que me habéis puesto a prueba de tantas formas, os agradezco todo lo que habéis hecho por mí. Porque soy más fuerte de lo que jamás he sido.

Y a vosotros, los que estáis siendo puestos a prueba o lo seréis (pronto, seguro), os digo que ahora soy más fuerte de lo que jamás había soñado ser.

No es que me alegre de lo ocurrido. Si pudiera retroceder haría cosas diferentes. Pero no lamento nada. Ha sido (está siendo, no ha terminado) fantástico. GRACIAS.

Tampoco es que vaya buscando recibir más palos (ya llegarán sin que los busque). De hecho, me adhiero totalmente (de nuevo) a Paulo Coelho cuando dice “perdona a tu enemigo pero no vendas tu espada”. No es que me vaya ofreciendo como saco de entrenamiento para el boxeo de nadie. Pero no solo soy más fuerte, también he conseguido ser más sensible. Incluso respecto a las carencias y debilidades y heridas de los que dañan y te hacen más fuerte. Si, eso no he permitido que me lo quiten, no me he permitido a mi mismo volverme desconfiado, cínico o escéptico.

Y comparto esto contigo, porque sé que ahora o más adelante te verás reflejado en ello. Ya ves que no es ni exclusiva ni novedad mía. No traigo un nuevo mensaje ni ideas. Solo doy testimonio de lo que he leído muchas veces y no acababa de asimilar.

Si estuviera leyendo esto, y me pareciera interesante me preguntaría: ¿qué es exactamente lo que has hecho para no hundirte?

Bueno, aquí van algunas ideas y frases. Casi todas me las dije, algunas me las dijeron:

Gracias Señor;

No soy una víctima;

Esto no va a poder conmigo;

Esto no me va a cambiar (en lo bueno, por supuesto);

Enoc tú vales mucho;

No te mereces algo así;

No merecen a alguien como tú;

Acabo de nacer;

Este va a ser (está siendo) el mejor año de mi vida (hasta ahora);

El Amor es un acto de fe, no un intercambio (Coelho);

Cada adiós trae escondida la esperanza (Coelho);

No desistas, normalmente es la última llave del llavero la que abre la puerta (Coelho);

Seguro que has oído alguna vez decir que los artirtas se desean “mucha M” cuando van a actuar. Bueno, te lo deseo. Aunque se pasa mal, vale la pena. Deseo que tengas que usar lo que aquí comparto contigo. Deseo que puedas hacer la experiencia de reforzarte, fortalecerte, crecer, renovarte, reencontrarte. Es una transición dura, pero incluso si es por algo “malo” se vuelve algo BUENO. Solo depende de ti. Y te aseguro que puedes.

Ve apor ello. Ve a por la vida que deseas y te mereces. Ve a por las personas que mereces y te merecen. Vuelve a acercarte a los que te quieren de verdad y siempre lo han hecho. Lee. Llora. Grita. Vuelve a llorar. Rompe amarras (y lo que se te ponga por delante). Lee más. Busca. Encuentra. Y crece. Es inevitable. O creces o te encojes. Pero tú vas a crecer. Si no, hace rato que habrías dejado de leer.

No es un final. Es un principio. Es una de las mejores. Y no la he guardado para el final, sino para el principio. Aquí empieza lo próximo. Vívelo al máximo. Vívelo con pasión.