COMO EL PRIMER DÍA

Si, ya sé que hace días que no envío nada. Te valdrá la pena leer esto.

Hace unos días estaba volando. No es que sea excepcional ni mucho menos. De hecho vuelo casi todas las semanas, muchas veces incluso en avión. Y no me refiero a nada químico ni esotérico. Es que a veces no sé si todas las ruedas están pegadas al suelo… pero eso es otro asunto.

La cuestión es que iba en avión (como pasajero) y me sentaba junto a una pareja que antes de sentarse dejaron muy claro que era su primera vez en un avión (me refiero a viajar).

Estaban algo desorientados, no tenían muy claro qué hacer, y, sobre todo, nerviosos.

No es que eso sea patrimonio exclusivo de la gente que viaja en avión por primera vez, pero llamó mi atención y su conversación lo confirmó.

Sus caras y sus comentarios eran de lo más delatores. Estaban tensos, y todo lo que decían era alrededor de sus inquietudes, salpicado de risas nerviosas e intentos de hacerse los valientes.

Ella, sentada en medio, junto a mí, mostraba la tensión y el temor en su rostro y en sus manos, crispadas sobre el apoyabrazos que nos separaba.

Él, intentando permanecer más “digno”, no dejaba de mirar por la ventana y girarse hacia ella haciéndole comentarios en su acento característico de los pueblos de la zona sur de Valencia.

El momento más tenso fue el del despegue. Suele serlo para la gente a la que le incomoda o atemoriza volar. Al ruido y la vibración de los motores a pleno rendimiento, le sigue la inclinación máxima con la que el avión asciende en los primeros instantes.

Intenté dormir un poco, pero su conversación me captó (Es una manera positiva de decir que invadían con su conversación mis pensamientos y abortaban mi intento de que desaparecieran, los pensamientos, para echar un sueñecito. Volar es de lo más relajante, especialmente desde que es obligatorio apagar el móvil en los aviones).

La cosa se calmó poco después del despegue. Poco a poco, fueron relajándose y comenzaron a disfrutar del vuelo. Hasta aceptaron la revista que les ofrecieron, aunque solo pudieron disfrutar de las fotos, ya que estaba en inglés (me pregunto cómo se las apañaron al llegar a Londres…).

Pero lo que más me divirtió y lo que me decidió a compartir esta historia, fue lo que ocurrió los últimos 30-40 minutos del vuelo.

Empezaron a disfrutar del vuelo como auténticos maniacos.

Especialmente él, no dejaba de exclamar ante todo lo que veía desde la ventanilla, durante mucho tiempo, nubes.

“Aixó es una pasada” era lo más suave que le salía. No hacía más que describir lo preciosas y espectaculares que se veían las nubes, lo alucinante de ver el terreno desde esa altura, lo fabuloso que era ver el suelo con el avión totalmente inclinado durante la maniobra de aproximación, todas las cosas habituales de un vuelo, normalidades, “vulgaridades”, eran fantásticas con los ojos de la primera vez, y después de haber pasado la tensión inicial.

El remate fue cuando se giró hacia ella y le dijo/preguntó: Bueno, ¿entonces podemos volver a viajar en avión? ¿verdad?

Está claro, disfrutaron como niños de su primer vuelo.

Y eso me recordó las primeras ventas, los primeros clientes. La tensión del primer día hasta lograr cerrar la primera venta. El gozo de conseguirla. La inquietud del segundo día hasta comprobar que no era flor de un día, sino que se seguía vendiendo. El disfrute de hacer una presentación más o menos buena, y de recoger, después de la tensión y la incertidumbre, los frutos del trabajo.

Y también me hizo pensar en el error de dejar de disfrutar de esas normalidades. De ir pensando que es normal ver las nubes desde arriba. La verdad es que hay vuelos en los que admiro el fabuloso paisaje que se disfruta a 10.000 metros de altura, y que hay veces que ni miro por la ventanilla. ¡Que fallo! Ellos no lo cometieron. Disfrutaron cada segundo del vuelo (bueno, casi), y me dieron, nos regalaron, una lección.

Si, ya sé que actualmente hay días que cuesta disfrutar. No voy a negar que hay días que ni piensas en mirar por la ventanilla y admirar algo tan sencillo como las nubes. Pero están ahí. Son gratis. El recorrido va a ser el mismo pero el viaje puede ser muy diferente.

Tres días después de ese viaje me hicieron el regalo de invitarme a una charla de Robin Sharma en Barcelona. Tiene nuevo libro, Las Cartas Secretas del Monje que Vendió Su Ferrari. Todo el mundo quiere escucharle hablar de ese libro y de los otros anteriores y preguntarle por su visión del mundo y de la vida.

En pocos minutos nos recordó lo que es verdaderamente importante. Compartió frases, como un dicho Iraní que dice algo así como “me quejaba de no llevar zapatos en los pies, hasta que me di cuenta de que el que estaba a mi lado no tenía pies”. Nos recordó que hay 1000000000 de personas, espera, que puesto así igual no lo captas, MIL MILLONES DE PERSONAS que se levantan cada mañana con hambre. Y mientras, a mi me dicen que para bajar mi barriga una de las cosas que tengo que hacer son 5 comidas diarias.

Si, estamos preocupados, los que nos rodean están preocupados por la economía, la tuya y la del país. Y mientras tanto hay gente que no tiene de nada y sonríe. Y cuando ven nubes, desde abajo, se alegran porque hace meses que no llueve en sus áridos campos.

Mi aportación en este momento es simplemente que solo con que disfrutes de lo que haces como lo hacías al principio lograrás aprovechar mucho mejor tu tiempo y tu esfuerzo. Estarás más positivo, te sentirás mejor y tendrás mejores resultados.

Y con las preocupaciones… bueno, con eso te aconsejo que apliques la receta Branson.

Richard Branson acaba de compartir esto en su blog. Te lo traduzco para que puedas disfrutarlo y aplicarlo:

Solo hay dos cosas de las que preocuparse. O estás enfermo o estás bien.

Si estás bien, no hay de lo que preocuparse.

Si estás enfermo, solo hay dos cosas de las que preocuparse. O te pondrás bien o te morirás.

Si te pondrás bien no hay de qué preocuparse.

Si te morirás, solo hay dos cosas de las que preocuparse. O irás al cielo o no.

Si vas al cielo no hay de que preocuparse.

Si no vas al cielo, ¡estarás tan ocupado saludando a un montón de amigos que no tendrás tiempo de preocuparte!

¡Vive con pasión!

Recuerda que si vas a vive-con-pasion.com encontrarás “tweets”, traducciones y aportaciones.