LA GRAN OPORTUNIDAD – INVENTARIO PERSONAL
De todo lo que hay que hacer en este “plan” que te estoy sugiriendo, creo que lo más difícil sea hacer inventario personal.
Las empresas y comercios lo hacen regularmente. Deben hacerlo para saber cómo están de existencias. Combinado con la valoración de su patrimonio al cierre del año y el balance de lo que han facturado, vendido o logrado en ese periodo, les da una idea bastante certera de dónde y cómo están. Pero cuando se trata de mirar al espejo, mirarse dentro y contabilizar, valorar, lo que hay, la cosa es más peliaguda.
Afortunadamente no es necesario que lo compartamos con nadie, es para nosotros. Eso no quiere decir que no podamos hacerlo, pero es totalmente opcional. Lo realmente importante, imprescindible, donde comienza la gran oportunidad, es ser sincero con uno mismo y escarbar a ver qué es lo que se encuentra (y lo que no). Vamos a mirar en cada estantería de nuestro almacén, en cada cajón de nuestros armarios, en cada apartado de nuestro archivador. Vamos a averiguar exactamente qué somos, cuándo valemos ahora mismo. Vamos a conocer la realidad, nuestra realidad actual, y enfrentarnos a ella. Puede ser algo inquietante, pero es, de lejos, una de las mejores oportunidades que se nos habrán presentado este verano, este año, y para alguno, en toda su vida.
Comentaba el otro día con alguien, que mucha gente no tiene jamás la oportunidad de que un evento traumático en su vida le haga replantearse, escudriñar en su interior, y viendo lo que hay, decidir lo que le gusta y lo que querría cambiar o mejorar. Pero tampoco hace falta esperar a ese acontecimiento traumático. Podemos actuar por inspiración, no solo por desesperación. Sea la que sea la que te impulse en este momento, o si es una combinación de ambas, este es el plan.
Vamos a definir 7 áreas con sus correspondientes apartados. En cada una de ellas vamos a evaluarnos a nosotros mismos puntuándonos de 1 a 5 (si, 1 es lo peor, y 5 es lo mejor). Es importante que seamos totalmente sinceros y realistas. No nos va a ayudar ni ser demasiado negativos viéndonos a nosotros mismos como un desastre en todos los aspectos ni ser muy laxos creyéndonos unos triunfadores en todas las áreas. Curiosamente, las personas que más éxito alcanzan a los ojos de los demás son los que más exigentes son consigo mismos. Debemos ser realistas y asumir que la consecuencia de una valoración baja es la oportunidad de mejorar, no la censura.
Estas son las áreas que vamos a analizar:
- FÍSICA
- FAMILIAR
- FINANCIERA
- SOCIAL
- ESPIRITUAL
- MENTAL
- CARRERA
Estarás de acuerdo conmigo en que eso cubre todas las áreas del ser humano. De todos modos, si crees que falta algo, añádelo. Es para ti, así que se trata de que refleje lo que tú crees que debes valorar y cuantificar.
Dentro de cada una de esas áreas, vamos a puntuarnos en varios apartados. Te vuelvo a poner cada una con sus apartados para que puedas puntuarte como hemos comentado.
- FÍSICA
- Apariencia
- Controles médicos
- Ejercicio
- Control de peso
- Nutrición
- Control del stress
- FAMILIAR
- Escuchar
- Perdonar
- Ser modelo
- Tiempo juntos
- Apoyo
- Respeto
- Amor
- FINANCIERA
- Ganancias
- Ahorros
- Inversiones
- Presupuesto
- Seguros
- Cuentas corrientes
- SOCIAL
- Sentido del humor
- Escuchar
- Autoconfianza
- Maneras
- Preocupación
- ESPIRITUAL
- Paz interior
- Sensación de propósito
- Oración
- Estudios religiosos
- Fe
- MENTAL
- Imaginación
- Actitud
- Educación constante
- Lectura
- Curiosidad
- CARRERA
- Satisfacción por el trabajo realizado
- Efectividad
- Entrenamiento
- Comprensión de la tarea a realizar
- Propósito
- Competencia
En cada uno de esos apartados debes puntuarte de 1 a 5. Si quieres, al acabar, puedes sacar la media de cada área, pero lo importante es que seas sincero al puntuar cada una de ellas.
Cuando hayas acabado de puntuarte, marca con un rotulador aquellos apartados en los que tengas una puntuación de 3 o menos. Serán los primeros a los que dedicarás atención. Dedica un tiempo a pensar, a meditar en todo ello, y después, recupera tus sueños. Vuelve a leer lo que escribiste hace dos días y marca aquellos que realmente te motivan, aquellos por los que irías hasta el final para alcanzarlos y defenderlos. Marca aquellos sueños que realmente tiren de ti como un imán, los que te ponen los pelos de punta al imaginarlos. Con esa selección de sueños, y con las áreas marcadas, tenemos el material con el que ponernos a trabajar en la nueva realidad. Pero eso será mañana. Ahora, mírate al espejo y anota lo que ves.

