ECLIPSE
Durante años les he visto crecer y triunfar. Les he acompañado y he visto como se comían el mundo. Buenos vendedores y buenas personas.
Y ahora, más de uno duda de si todavía sabe vender.
Esta época que nos está tocando vivir nos pone a todos a prueba. Y de una manera especial a los que tienen una aparente visión tan directa e inmediata de los resultados de su trabajo.
Si estás en una cadena de montaje de coches y haces bien tu trabajo lo sabes de inmediato, el coche sale funcionando. Te pagan. Te marchas a casa. Fin de la historia.
Si trabajas de conductor de autobús y no vas dando golpes a otros vehículos y te acuerdas de parar en todas las estaciones, está claro que cumples. Cobras, te marchas, y fin de la historia.
Si eres médico y te presentas en hora a tu trabajo y no se te muere demasiada gente, ya es suficiente. Es lo que se espera de ti y por lo que te pagan. A final de mes te pagan. Fin de la historia.
Pero si eres vendedor y lo que vendes no es agua en el desierto, a más de 200kms del pozo más próximo, puede ser que lo que vendes sea bueno, útil, incluso necesario (no confundir con imprescindible), pero los posibles clientes estén con poca disponibilidad de dinero y decidan no comprar. En ese caso, ¿estás haciendo tu trabajo? El trabajo de un vendedor es vender. Si no vendes, aunque lo “hagas muy bien”, ¿estás haciendo tu trabajo? ¿Deberían pagarte?
Si no te pagan (compran), ¿es que no estás trabajando? ¿Es que no te mereces cobrar?
¿Quién le paga a un vendedor? ¿Su empresa? ¿Su jefe? (¿Quién es su jefe?) ¿El “mercado”?
Estas preguntas, y sus respuestas, dan para mucha reflexión. Porque en mayor o menor medida, lo que conseguimos vender es reflejo del valor que somos capaces de aportar. El mercado, seamos vendedores o conductores de autobús, o médicos, o “apretadores de tornillos” en una cadena de montaje, nos paga por el valor que aportamos. Ahí queda eso. No es novedad. No lo he inventado yo. Tú verás lo que haces con ello.
Pero hablábamos de eclipses, ¿verdad?
Del mismo modo que creo que el mercado siempre nos paga (mejor o peor) en función del valor que le aportamos, creo también que los vendedores son como la luna. Tienen sus ciclos, a veces brillan mucho, otras menos. A veces los ves, otras no. Y también están, de vez en cuando, a merced de fuerzas superiores que pueden llegar a eclipsarles, a ocultarles de la vista, a evitar que su valor llegue a los destinatarios del mismo.
En esos momentos pueden albergarse dudas sobre si volveran a brillar.
Si el eclipse es total (como el que estoy viendo ahora mismo) pueden llegar a desaparecer totalmente de la vista.
Pero hay esperanza. En este mismo instante está volviendo a aparecer la luz de la luna (bueno, si, ya se que la luz no es de la luna). Acaba de empezar a terminar el eclipse. Es lento. Ha estado apagada durante mucho rato (casi dos horas). Y tardará casi otras dos en lucir de nuevo en todo su esplendor. Pero se recuperará de todo.
Y una lección más de este eclipse: lo más espectacular ha sido lo que se veía cuando no se veía. Mientras estaba eclipsada la luna nos ha regalado un tenue pero precioso rojo (¿pasión?) que ha tenido a más gente mirando y admirando que ahora que el blanco vuelve a aparecer.
El eclipse de las ventas también acabará. Y mientras tanto puedes asombrarnos con tu espectáculo. Aprovechemos la ocasión y hagamos que sea un eclipse historico e inolvidable.

