Gente “HOLA”

Llevo semanas pensando en escribir esto, así que supongo que eso es que debo hacerlo.

Parecerá simple, pero he llegado a la conclusión de que el mundo se divide entre gente hola y gente adiós. Bueno, en realidad hay un tercer grupo, pero esos ni tienen nombre. Son los “mudiegos” (mudos y ciegos). Me explico.

Vivo en un pueblo pequeño. Allí casi todo el mundo saluda a aquellos con los que se cruza. Tanto si sabes quién es ese otro, como si no, saludas. Es algo que allí es normal y que como me lo parece en cualquier sitio, pues lo hago en todas partes, ascensores, oficinas, tiendas… Algunos ni siquiera responden (los “mudiegos”). Parece que no te vean, ni puedan responder. Aunque seguramente todavía están más absorbidos que otros por sus preocupaciones y con la motivación adecuada seguro que podrían salir de su aislamiento. Muchas veces pienso en formas de hacerlo (y alguna vez hasta las pruebo) pero no quiero darte ideas demasiado revolucionarias que puedan despertar una respuesta brusca.

La cuestión es que entre los que saludan, que son bastantes, me he dado cuenta que los hay de dos tipos. La gente “hola” y la gente “adiós”. Llevo tiempo fijándome y tanto si es como respuesta, como si la otra persona es la primera en saludar, hay quien dice hola y quien dice adiós.

Evidentemente me estoy refiriendo a gente con la que te cruzas. Al entrar a una tienda nadie te dice adiós. La mayoría dicen “hola” o “buenas”, pero nadie dice “adiós” (evidente y tristemente, siguen estando los “mudiegos”).

Pero es que con los que te cruzas, sin que haya ninguna diferencia en la situación, hay quien dice “hola” y quien dice “adiós”. Muy, muy curioso.

Me parecía puramente anecdótico hasta que me fijé en un detalle: sus caras. Los que dicen “hola” sonríen y los que dicen “adiós” están más serios, menos cordiales, más “¿tristes?”.

Y esto no me parece nada anecdótico. Me parece importantísimo.

Sabemos que lo que sentimos influye en lo que decimos. Pero no olvidemos que lo que decimos influye en lo que sentimos. Recordemos también que lo que decimos y lo que sentimos lo transmitimos a los demás. Así que no es ninguna tontería, si llegas a la misma conclusión que he llegado yo, el elegir ser un tipo “Hola” tendrá trascendencia en ti y en los demás.

Pruébalo. Sienta bien, te saca momentáneamente de tus pensamientos (si se están negativizando va de maravilla para romper patrones), ayuda a comenzar relaciones, abre puertas, divierte… y muestra pasión. Que siempre va bien.

¡Hola!

Por cierto, con columna o sin columna, si te pasas a menudo por vive-con-pasion.com te encontrarás con nuevas columnas de Jeffrey Gitomer, “logs” de Robin Sharma y otros y aportaciones varias. ¡Aprovéchalo!