EXCELENCIA S.A.
Hablamos mucho de la excelencia. Y muchas veces se nos llena la boca acerca de nosotros mismo y nuestra búsqueda de la excelencia. O todavía peor, se nos llena la boca diciendo lo excelentemente que hacemos las cosas.
Esta pasada semana se me han presentado dos oportunidades de comprobar lo que considero verdadera búsqueda de la excelencia y deseo compartirlas.
La primera fue después del partido Barcelona – Arsenal. Al margen de cuál sea tu equipo favorito de fútbol, el juego del Barcelona encandila. Y al margen de cuál sea tu carácter o preferencias personales, seguro que reconoces que los resultados que está obteniendo son fruto de un trabajo duro y constante.
Pero es bueno comprobar cómo en medio de esos resultados, Guardiola está muy por encima o va muy por delante de los que somos afortunados espectadores del juego del Barcelona.
Desde que comenzó como entrenador anunció que no daría entrevistas. Eso le robaría demasiado tiempo del trabajo, porque considera que si atendiese a un medio tendría que atender a todos. Así que sus ruedas de prensa son muy largas y jugosas.
Además de tener unas maneras siempre muy correctas y respetuosas para con los periodistas y los rivales, es muy instructivo escuchar lo que explica y lo que responde.
En concreto, después de este último partido de Champions League, después del cual hubieron declaraciones insistentemente quejosas por parte del entrenador del equipo rival, hizo lo que sigue:
Contestó durante casi 20 minutos un total de 17 preguntas de 13 periodistas;
Habó bastante de aspectos técnicos de su equipo y poco del adversario;
Habló de jugadores concretos por los que le preguntaron (siempre en positivo);
Y en 6 ocasiones redundó en la idea de que después del partido anterior con el Arsenal, un buen partido con muchas oportunidades, revisaron lo que se había hecho mal, y decidieron mejorar en el partido siguiente. “Nosotros intentamos estudiar los fallos cometidos en el partido de ida para no cometerlos en el día de hoy”.
Una vez habría parecido una revisión y corrección típica. Pero visto el partido y escuchado esto & veces, queda claro de nuevo que los buenos, son buenos, porque quieren seguir siendo mejores, quieren seguir mejorando.
Y tengo el otro ejemplo, uno espectacular. Tuve que leerlo dos veces, y no porque estuviera en inglés.
Kobe Bryant es uno de los 3 mejores jugadores de la NBA. Es uno de los pilares del equipo de Los Angeles Lakers y lleva años siendo uno de los indiscutibles de los partidos de las estrellas de la NBA.
Llevan dos años seguidos ganando el campeonato de la NBA.
La semana pasada jugaban contra el equipo de Miami. Perdieron. Y aunque Kobe jugó un buen partido, no estuvo a su nivel. Sus compañeros seguramente también jugaron por debajo de su nivel, pero él no pensó en esto. Tampoco pensó que en que no podía depender solo de él. Tampoco pensó en que está sobrecargado y que su entrenador le está dosificando.
¿Qué es lo que sí que hizo? Unos minutos después del final del partido, cuando el estadio estaba casi vacío, salió a practicar tiros. Se pasó más de una hora practicando tiros y movimientos desde distintas posiciones. Aquí puedes ver un par de videos: http://www.lakersnation.com/kobe-bryant-practicing-shot-after-the-loss-to-miami/2011/03/10/
Dicen los medios de Estados Unidos que “no existe precedente de un atleta de la NBA que se ponga a practicar después de un partido en el terreno de juego del rival. Como señaló Adrián Wojnarowski en su columna en Yahoo! Sports, uno de los guardias de seguridad mencionó que nunca había visto a nadie hacer esto en los ocho años que había estado trabajando allí”.
Muchos periodistas estaban anonadados mientras presenciaban los 75 minutos de lanzamientos, y los compañeros de Bryant hablaban casi con reverencia de él al día siguiente. Nadie le dijo que lo hiciera, quizá era el que menos lo necesitaba al final de ese partido. Pero él busca la verdadera excelencia. Con su acción ha suscitado frases como:
“¿Puede de verdad alguien vencer a este hombre con esta ética de trabajo?”
“¿Cómo puede alguien parar a este hombre cuando tiene un deseo de ganar como este?”
¿Lo que dijo él? “No me he sentido cómodo con algunos de mis tiros y quería trabajarlos. Es mi obligación. Trabajarlos. Sea cuando sea.”
Unos días después jugaban contra Dallas, en Dallas. Durante el partido Kobe vio las estrellas. Pero porque al caer de un salto se dobló el tobillo. Pensó que no terminaba el partido ni la temporada. ¿Qué dijo entonces? “Me dije que tenía que dejar de lamentarme, aguantarme y salir a jugar de nuevo”. Hizo que le vendasen el tobillo, acabó el partido, y ganaron. Él, con su ejemplo, ya había ganado, perdiendo, en Miami. Pero en Dallas, ganaron también el partido. Dallas 91 – Lakers 96. Y no son de los flojos. Dallas va segundo de su División, Lakers tercero. Así que además es una valiosa victoria.
Conozco algún vendedor como Kobe. Algún vendedor de élite, que cuando ve la más pequeña oportunidad de mejorar algo, la aprovecha. Y cada vez que veo algo así, igual que los ejemplos que he compartido, me inspira y me obliga a ser humilde.
Excelencia en estado puro. Un regalo para los que deseamos aprender lecciones de los que son más exigentes consigo mismos a pesar de su altísimo nivel.
Y es que, si te apasiona lo que haces, eres capaz de esforzarte mucho más de lo que otros y tú mismo pensaríais posible.
Y si no te apasiona… más vale que comience a hacerlo de inmediato.
Por cierto, otro ejemplo de búsqueda de la excelencia es la página de Jeffrey Gitomer. Aunque no leas inglés ve a www.gitomer.com y disfruta de su nuevo aspecto y contenidos. Mientras tanto, si quieres leer su Cafeína de Ventas traducida al Español ve a http://www.vive-con-pasion.com/otros-boletines/ y encontrarás la de esta semana. Si quieres, también puedes disfrutar de las aportaciones de gente como Robin Sharma pinchando en http://www.vive-con-pasion.com/aportaciones/ .

