LÍDER SIN CARGO

El otro día tuve una conversación interesante con un amigo. Aunque visita España a menudo y está en contacto permanente, ahora está en el extranjero desde hace semanas y me preguntó: ¿Cómo va por España? ¿Hay cambios o perspectivas diferentes?

La verdad es que es una pregunta que no me gusta responder porque para ser sincero en mi respuesta debo dar muchas explicaciones. Si no, corro el riesgo de no ser sincero o de parecer pesimista. Pero con él podía y quería extenderme y explicarme.

Lo que pienso (resumido) es que va mal, a peor y para largo. Pero que en medio de esa perspectiva negativa soy muy optimista respecto a lo que nosotros, los que decidamos o hayamos decidido que es nuestro momento de brillar, vamos a lograr. Lo que vamos a lograr, no solo en términos económicos o de estabilidad financiera, sino en términos de riqueza y desarrollo personal.

Y hablando de esto, en lo que estábamos bastante de acuerdo, coincidimos también en una reflexión: lo más triste no es que dentro de un año o dos vayan a haber varios millones más de parados sin subsidio. Lo realmente dramático es que la mayoría de ellos no sabrán de dónde y por qué les ha caído el golpe. Ni son conscientes ahora, ni lo serán después de qué es lo que realmente ha pasado.

Porque, al margen de las imprudencias, excesos e incluso ilegalidades e inmoralidades a todos los niveles que han conducido a la C.R.I.S.I.S. (¿recuerdas?) global actual, al margen de todo eso está mi propia situación personal y la de cada individuo. Y no solamente la situación que lleve a alguien a estar sin trabajo puntualmente, sino a seguir estándolo.

Coincidía con mi amigo en que lo escalofriante es comprobar cuánta gente está en un trabajo que, le guste o no, es el que tiene ahora mismo, y desempeña su tarea de manera despreocupada, cansina, dejada, indiferente, sin interés en los demás, Y POR LO TANTO SIN ESPERANZA PARA SÍ MISMO. Porque si eres capaz de estar detrás de un mostrador, en una cadena de montaje, en un puesto de “atención” telefónica, en una oficina, en un almacén, o en cualquier otro sitio sin preocuparte de hacer un buen trabajo para los receptores del mismo, difícilmente se preocupará el mercado de que tengas trabajo cuando te falte. Y, por desgracia, a pesar de la que está cayendo y de la que va a caer, parece que demasiada gente está con esa actitud (o con esa falta de actitud).

Pero se supone que esto es una columna para vendedores, ¿no? ¿A qué viene esto ahora?

Paciencia, lo verás (espero).

Hace tiempo que la idea da vueltas. La primera vez que la leí fue referente a un grupo de visionarios de hace más de 150 años que hablaban del “sacerdocio de los creyentes”.

No hace tanto, John Maxwell escribía su libro Liderazgo 360º. Un libro en el que insiste en el papel que tenemos todos de liderazgo en todas las direcciones (en contraposición a la idea tradicional de liderar “hacia abajo”).

Y desde hace unos años, está calando esa idea, la de que todo el mundo es, puede y debe ser un líder. Desde cualquier posición en la organización en la que esté y en todas las organizaciones de las que forme parte.

Y si alguien está bombardeando de manera constante con esta idea, desde hace un buen tiempo, y con gran acierto, es Robin Sharma.

Cuando escribió “El Monje que Vendió su Ferrari” ya entraba en el tema. “El secreto de la felicidad es simple… las personas más felices, saludables y satisfechas del mundo… han encontrado cuál era su pasión… suele ser casi siempre la de servir a los demás”.

Varios capítulos después dedica uno completo al “propósito fundamental de la vida”. Servir desinteresadamente a los demás; Elevar la vida de los demás; Practicar actos diarios de bondad; Cultivar relaciones más ricas.

Así que ya hace más de 10 años que Robin está compartiendo esta idea.

Pero ahora entra de lleno en ella ¡y de qué manera!

En su libro “El Líder que no tenía Cargo” nos regala una fábula en la que cualquiera de nosotros nos vemos reflejados tanto en realidad como en potencia. Como somos y como podríamos ser, como seremos.

Tengo la suerte de trabajar con un equipo de seres humanos extraordinarios. Aunque todos estamos en construcción (especialmente yo mismo), disfruto diariamente del regalo de su entrega y pasión por su trabajo. Podemos mejorar y mejoraremos, pero lo buenos que son hace inevitables las comparaciones continuas allá a dónde voy.

Por teléfono, en persona, por internet, en sitios oficiales, en empresas privadas, en centros religiosos, en ONGs, en todas partes te encuentras con seres humanos que lideran sin tener un cargo y con gente, mucha, demasiada, que con cargo y sin cargo, con títulos y sin títulos, como jefe y como “mandao”, simplemente pasan por la vida, dejan transcurrir el día, sobreviven a la semana sin disfrutar de ello y sin crecer con ello.

Casi cada día encuentras a personas que “no tienen más remedio” que hacer lo que hacen, que “están de lunes”, o que están “esperando a que sea viernes” para disfrutar y actuar apasionadamente. Gente que ha olvidado lo que es decir “disfruto cada instante de mi trabajo” (como me dijo el otro día Mónica mientras me cortaba el pelo). Y eso, por desgracia, se nota en el resultado del trabajo de cada uno y en el espíritu con el que trabaja y se relaciona con clientes y compañeros. Seas lo que seas, incluido y muy especialmente si eres vendedor.

En alguna medida todos estamos en el hoyo de Blake, el protagonista de la fábula de Robin. Puede que como él digamos “el trabajo era meramente una manera de pagar las facturas más que una plataforma para expresarme”. O, “estaba generalmente desconcentrado, no era un jugador de equipo para nada y por debajo de la media en mi trabajo”.

Y también puede que como él, estemos comenzando a asumir que “los momentos difíciles hacen mejor a la gente. En medio de la dificultad vive la oportunidad. Cada uno de nosotros está hecho para ganar, en la vida y en el trabajo.”

Estemos en el punto intermedio que estemos entre la desolación personal y profesional  y el liderazgo absoluto, nos va a encantar y nos va a ayudar leer la fábula de Robin y vernos reflejados en Blake.

Llevo desde Abril esperando a que lo lancen en Español para decirte que es bueno y recomendarte su lectura. Ha llegado el momento. Este próximo viernes día 3 de Septiembre puedes comprarlo. Incluso hay sitios de internet que te ofrecen la posibilidad de hacer ya la compra y te lo envían en cuanto salga.

Lo hagas como lo hagas, te invito a que lo leas y a que lideres, con cargo y sin cargo.

¡Qué gran cambio será que la próxima vez que alguien nos pregunte ¿cómo va por…? podamos decir que cada vez mejor, que todo son líderes apasionados a nuestro alrededor!

Empieza por mí. Empieza por ti.