MADIBA

He esperado unos días a escribir esto después de ver la película. Quería estar seguro de que reflejaba lo que realmente había dejado huella en mí de la historia, y no solo lo que me había impresionado de la película. No, Invictus no es la película de una final de rugby, ni mucho menos.

Y si, hay una honda impresión de lo que Mandela fue capaz de hacer en los primeros años de libertad después del “Aparheid” y muchas lecciones para nosotros.

Por si no has visto la película, no voy a contártela. Te recomiendo que inviertas en verla lo antes posible. Vale la pena de verdad. Así que o la vas a ver, o vas al oráculo a leer artículos sobre Mandela o te fías de lo que te cuento.

Después de unos 9.000 días en prisión, casi incomunicado por completo, en trabajos forzados, es liberado. Su delito, defender la igualdad entre negros y blancos en su país, un país Africano colonizado. Lo primero que aprendemos, antes incluso de ser encarcelado, es que defiende un proyecto generoso y realista. No pretende echar a los blancos llegados de otros continentes ni ser superior a ellos. Exige igualdad.

Al ser liberado da una muestra de coherencia insistiendo en las mismas ideas que antes de ser encarcelado. Sería muy comprensible la venganza o desquite por todos esos años de cárcel injustificada y abusos. Pero lo que hace es referirse a lo que había dicho en su juicio, busca igualdad para todos, en paz.

Al enfrentarse a esa situación, es capaz de mantener el enfoque en aquello que es realmente importante, la reconstrucción nacional. Sabe que necesita unir a todo el país y derribar barreras. Para eso mantiene muy claras cuáles son sus prioridades. Se asegura de que ni su ego, ni los temores a perder el apoyo de algunos sectores, ni los temores de otros a su alrededor, ni los prejuicios, le impidan acercarse a sus objetivos prioritarios.

Se muestra valiente y atrevido a la hora de dar ejemplo de unidad trabajando con los que lo desean de las anteriores administraciones blancas. Generoso, pragmático y muy inteligente. ¿Cómo podían ver cómo era si no estaban cerca de él? Ya sabes que al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible, así que si quieren quedarse alrededor que estén y quizá hasta sirvan para algo. Todo lo que pueda sumar hay que aprovecharlo.

Perdón. Todo indica que fue capaz de perdonar a los que habían estado torturándole de todas las maneras imaginables durante tantos años. Lo que está claro es que en el aspecto político y social lo hizo y logró que todo el país le siguiera. Mucha gente que había estado considerando inferiores a los negros durante años terminó votando por su partido. Eso demuestra que su estrategia da resultados positivos.

Pasión. A pesar de estar en medio de la vorágine de ser el primer gobernante negro, con negros reclamando lo que nunca han tenido, y blancos defendiendo lo que creen que les van a  arrebatar, es capaz de apasionarse por un deporte que ni conocía con detalle hasta ese momento.

Cuando asumió el poder tenía más de 70 años. Continuaba levantándose a las 4 de la mañana para empezar el día con una caminata. Si eso no es pasión

Sabe que la unidad de todos es lo que será decisivo en el futuro. En las elecciones que siguieron a su primer mandato, el 60% de los electores no negros votaron a su partido.

Mientras todo el mundo a su alrededor solo veía derrota, riesgos y amenazas, el tiene la visión para persistir e inspirar hasta lograr su propósito.

Son unas cuantas lecciones. Todas ellas muy aprovechables por nosotros, vendedores, líderes… Me gustan todas. Me sirven todas.

Algunas de las frases de Mandela inspiran y dan mucho que pensar:

  • Después de escalar una gran colina, uno se encuentra sólo con que hay muchas más colinas que escalar.
  • Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.
  • Porque ser libre no es solamente deshacerse de las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás.
  • Una buena cabeza y un buen corazón son siempre una combinación formidable.
  • La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre.
  • Todo parece imposible hasta que se hace.

Cuando el equipo que un año antes lo perdía todo, está a punto jugar la final del mundial de Rugby, Mandela le entrega al capitán (blanco) del equipo un texto de Roosevelt cargado de sentido e inspiración para los que luchamos. No es el que sale en la película (una de las pocas inexactitudes). Ese poema, Invictus, lo comentaré la semana próxima. El que le entrega es este y está muy pero que muy bien:

“No es el crítico el que cuenta; no es el hombre que señala cómo el fuerte se tambalea, o cómo el que hace podría haberlo hecho mejor. El crédito pertenece al hombre que está realmente en la arena, cuya cara está manchada de polvo, sudor y sangre; el que lucha con valor; el que se equivoca, que se queda corto una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y decepción; pero el que realmente intenta hacer las cosas; el que conoce grandes entusiasmos, grandes devociones; el que se gasta en una causa que vale la pena; el que en el mejor de los casos conoce al fin el triunfo del gran logro, y que en el peor de los casos, si falla, al menos falla mientras lo está intentando a lo grande, para que su lugar nunca esté con esas frías y tímidas almas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.

Ganaron la final.

Si les sirve a ellos a nosotros también. Ahora vuelve a leerlo con mucha pasión, elije quién eres y verás que efecto causa en ti.

P.D. Mira las aportaciones y otras secciones. Desde hoy encontrarás tarducciones del Blog de Robin Sharma a lo largo de las semanas, además de la habitual columna de Jeffrey Gitomer.