DIETA

Como dicen en inglés, ya la palabra suena mal (en ingles el comienzo suena como morir, die). Creo que a nadie le gusta hacer dieta. No soy una excepción (seguro que al verme más de uno dice que ya se nota).

La cuestión es que estoy a dieta. No me refiero a la típica dieta baja en calorías. Me refiero a otra diferente y más difícil de seguir.

En varias ocasiones, desde hace tiempo, me la habían recomendado. En varios libros he leído acerca de variantes de esta dieta. De hecho, alguna vez me he planteado seguirla en alguna de esas variantes y siempre me ha parecido un buen ideal.

No me parecía demasiado difícil de seguir. Seguramente por eso no la llegue a comenzar en serio ni a seguir más de unas horas. Me parecía que tampoco me hacía tanta falta, al fin y al cabo, soy muy positivo y optimista, ¿verdad? (es una pista).

Así que el otro día, hace solo 4 días, me tropiezo de nuevo con ella. Alguien a quien respeto, Robin Sharma, me la volvió a recomendar. Y esta vez me ha dado por seguirla. Me he propuesto firmemente seguirla. El dijo por diez días. Supongo que luego será fácil continuar. Por ahora es durísima, lo más difícil que he intentado en mi vida.

Se trata de una dieta en la que eliminas cuatro toxinas letales, asesinas. Las eliminas totalmente de tu persona y te mantienes alejado de ellas evitando probarlas ni siquiera un poquito. Curiosamente, son toxinas que están presentes en el ambiente permanentemente. Y más que no ingerirlas, se trata de no producirlas, mantenerlas fuera de uno y de su entorno.

Esta es la dieta que estoy siguiendo desde el jueves:

Durante 10 días no está permitido en mi burbuja personal la presencia de:

  • Negatividad
  • Cotilleo
  • Queja
  • Crítica

¡Casi nada!

Con la primera no tengo mucho problema. Pensaba que no tendría ningún problema, pero tengo que decir que casi no tengo problema. Soy bastante optimista y positivo. Muy orientado a los resultados, por lo que me resulta hasta exasperante a veces hablar de algo que no sea cómo vamos a arreglar esto, cómo vamos a lograr aquello, lo cual obliga e implica no ser negativo. Pero aun así, me he descubierto a mí mismo flaqueando en algún instante. Sobre todo albergando expectativas negativas respecto a alguna persona. Ya no más. Lo tengo prohibido.

Con la segunda se pone más caliente la cosa. Cotillear es divertido, ¿verdad? No me ha dado tiempo todavía de pensar las causas reales por las que lo hacemos. Pero por ahora supongo que hay algo de desquite y de sentirse mejor, o al menos igual de malo, que los demás. Todavía no lo tengo claro del todo. Tampoco es que me pase el día cotilleando, pero sé que van a haber momentos en los que no voy a hacer lo que hago habitualmente. Cotillear es divertido, pero seguro que también será divertido no hacerlo. Y, probablemente, más productivo.

Pero lo de no quejarme me ha conmocionado. No el hecho de no quejarme, sino el darme cuenta de cuántas veces tengo que rectificar y cambiar una frase, un acto, o un pensamiento quejoso. Porque no solo se trata de no decir, de no verbalizar quejas. Se trata también de no pensarlo. Y ahí sí que tengo trabajo con la dieta.

Y esto último, lo de las quejas, va muy unido a la última toxina que estoy eliminando de mi cerebro, la crítica. También verbal y mentalmente. Porque albergar una opinión negativa acerca de alguien puede ir contra mi dieta. Una cosa es que piense que algo debería hacerse de manera distinta. Pero las etiquetas negativas creo que entran en la categoría de crítica. Desde luego en la de crítica o en la de negatividad.

Así que estoy en plena dieta mental. En pleno proceso de desintoxicación. Eliminando de mi vida (y por lo tanto de mi trabajo) las cuatro toxinas asesinas en un momento en el que necesito estar lo más sano posible y no contagiar nada a nadie (supongo que me entiendes).

Sé que aprenderé muchas más lecciones. Por ahora hay alguna lección y alguna reflexión que comparto contigo. Por si se te ocurre unirte a la dieta.

  • Al substituir las toxinas por nutrientes (o sea, una queja por un pensamiento o actitud paciente y comprensiva; una crítica por un pensamiento comprensivo o generoso, o positivo acerca de eso o esa persona) he comprobado que me siento mejor, pero además mi cerebro se libera de inmediato para otras cosas. O sea, si en lugar de quejarme de algo, pienso que la persona ha hecho lo posible por hacerlo bien, o que yo también cometo ese error a veces, o que no es para tanto, que no pasa nada, al momento tengo la mente en otra cosa productiva. ESTO SI QUE ES GANAR TIEMPO. Y, como les digo a los vendedores, lo más valioso que tiene un vendedor (y una persona) es su tiempo y su actitud. Resulta que con esto gano de las dos cosas.
  • Si en dos días ya he tenido que rectificar (estoy en ello) tantos pensamientos, actitudes, frases, etc. ¿cuánto hay/había en mi cerebro? O sea, ¿cuánto puedo ganar en tiempo, calidad de vida, calidad de relaciones, paz interior?
  • Es dificilísimo, de entrada, mantenerme totalmente aislado de esas toxinas, pero es posible luchar contra ellas e ir eliminándolas y substituyéndolas.
  • Muy divertido. Ya ha habido varios momentos y situaciones en los que lo que he hecho, o mi expresión corporal o facial eran totalmente inesperados e inesperables para quien estaba a mi alrededor. Lo que respondes cuando estás en esta dieta y cómo lo respondes, a veces, choca.

Habrá más, pero creo que siempre es buen momento, y ahora más, para hacer una dieta como esta. Es difícil, pero ahora con vuestra ayuda (en menudo lío me meto al compartirlo, ¿no?) me será más fácil. Y desde luego pasión no me falta.

Si quieres unirte a mí en esta dieta envíame un correo a vive_con_pasion@yahoo.es e intentamos contagiar al resto. Si no, no hay problema, me parece bien, quizá no sea tu momento, sigues siendo fantástic@, otro día será. Pero mientras tanto, vive con pasión.

« Todos los artículos

Comments are closed.