J.R.

Para los que veían la televisión hace unos 25 años, no, tranquilos, no me refiero a ese J.R.

Hace casi tantos años como el de la tele, tuve la “suerte”, el privilegio, de escuchar a Jim Rohn por primera vez. Fue en persona y me impactó. Con calma, con sencillez, y con esa voz grave que resuena en tu mente cuando lo has escuchado, compartía uno de sus más celebrados y aprovechados mensajes. Hacía pausas, que yo creía que eran para que diese tiempo de tomar notas. Luego me he dado cuenta de que eran para que pudieses meditar y asimilar lo que decía.

Ya comenté que hace unas semanas (ya son un par de meses) que falleció. Pero hice bien una de las cosas que me dijeron cuando se acercaba la fecha de la charla, tomé notas. La verdad es que no soy de los que más notas toman, ni siquiera tomo las notas que desearía o creo que debería. Pero tomo algunas, y estas son de las que atesoro y releo.

Tengo varias sesiones sobre el mismo tema anotadas y he pensado que es un buen momento para compartirlas con vosotros, como aportación y como homenaje.

Te sugiero que tomes nota y reflexiones en lo que vas a leer. No porque lo envíe yo, sino porque viene de un sabio filósofo actual, reconocido por cientos de miles en el mundo.

Se trata de “Las Estaciones”. No son las de Vivaldi. Son las nuestras, como individuos. Las de nuestro equipo. Las de nuestra empresa. Las de nuestro sector. Las de nuestro país, e, incluso, las del entorno mundial.

Y ya que estamos en uno, comencemos por el invierno. Lo primero que recomienda J.R. es que aprendamos a manejar los inviernos. Desánimo, problemas personales, circunstancias. No podemos cambiar eso. Nos hacemos más fuertes, más sabios, y seguimos creciendo. Debemos escuchar mejor que en el pasado. Ahí  es cuando deja caer una de sus frases demoledoras: no desees que cambie el viento, desea más habilidades. Toma el 100% de la responsabilidad.

Parece que actualmente estamos en un invierno generalizado. Además, puede que en el plano individual algunos podamos estar pasando nuestro propio invierno. Seguramente alguno lo percibe como un invierno polar. Pues bien, ahí es cuando vamos a poder endurecernos más. Seguramente no será el último, así que nos va a servir para fortalecernos para el resto de las estaciones, y también nos hará más sabios y pacientes con los futuros inviernos que llegarán.

Sobre todo, ojo con quedarse en el invierno. Algunos de los exploradores polares que murieron en el intento se dieron por vencidos a escasos metros de almacenes de provisiones que les hubieran permitido sobrevivir y superar el bache.

También nos aconseja que aprovechemos la primavera. Siempre sigue al invierno. Pero no está garantizado aprovecharla. Hay que leer los libros, estudiar las cintas… Plantar las semillas. La primavera no dura tanto, y solo hay unas pocas buenas en nuestra vida, no las desperdicies, nos decía. Persigue la primavera, no la dejes pasar. Si no lo haces, tendrás que mendigar en el otoño.

Puede que esperando la gran primavera nos perdamos alguna primaverilla. Debemos estar muy atentos para no desaprovechar ningún amago de primavera que pueda hacer florecer nuestros campos. Puede que la primavera llegue por sorpresa y no se quede demasiado tiempo. Para aprovechar ese fugaz momento debemos estar dispuestos, ya preparados, tenemos que haber calentado, no nos puede pillar en frío, por muy invierno que sea el día anterior.

El verano es la oportunidad. Y hay enemigos de la oportunidad. Cuida la oportunidad. Lucha con el enemigo. No le quites nada a nadie, pero cuida como una madre y defiende lo tuyo como un padre. Mata primero y luego pregunta.

Algunos enemigos están fuera, y otros están dentro.

  • No te conviertas en una víctima de ti mismo.
  • La indecisión es un ladrón de la oportunidad. Apártala. La duda es un gran enemigo.
  • La preocupación, no dejes que te conquiste.
  • Exceso de precaución. La timidez no es una virtud, es un enemigo.
  • La queja. No permitas que se convierta en un hábito.

En verano, construye con una mano y defiende con la otra. Cuida lo que es valioso para ti y protégelo. Lucha con los enemigos.

No creo que haga falta añadir mucho. Solo que mientras la mayoría pasan su invierno, incluso el invierno generalizado, puede que tú hayas sido capaz de crear un microclima en el que ahora sea verano. Puede ser que estés disfrutando de un momento de oportunidad. No lo desaproveches por dejarte llevar por la tónica general. No dejes que los llorones que te rodean te convenzan de que es invierno. Si en tu valle es verano, aprovéchalo. Que después viene el otoño y podrías quedarte sin recoger todo lo que necesitarás después. ¡No confundamos el parte meteorológico con el tiempo! (esta es mía). No vaya a ser que salgamos con camiseta, camisa, jersey, polar y un anorak y nos encontremos con que hay 25 grados en nuestro valle.

Y así se llega al otoño. Y ahí Jim es muy escueto. El otoño es para los que pagan el precio y lo siguen pagando. Toma la cosecha y todo lo que viene con ella con total responsabilidad. No te quejes. No te disculpes cuando lo has hecho bien. Lo mereces.

Algunos puede que hayamos pagado el precio durante un tiempo para poder disfrutar del otoño. Atención porque es para los que lo siguen pagando. Atención también a los sentimientos de culpabilidad. Si has hecho bien las cosas y estás en pleno otoño, cosechando con trabajo duro, pero recogiendo buenos frutos, no te sientas culpable. No se restriegues a nadie por la cara, pero reconócelo, disfrútalo, agradécelo y carga tus graneros porque después del otoño viene el invierno.

Unos consejos adicionales de J.R. para todas las estaciones.

  • Absórbelo todo. Puedes. Aprécialo todo.
  • Desarrolla la habilidad de responder. Permite que los problemas te toquen. No dejes que te maten, pero deja que te toquen.
  • Desarrolla la habilidad de reflejar. Vuelve a lo que sea que hayas hecho. Para ello, presta más atención.
  • Comparte. Toquemos las vidas de otras personas con las nuestras. Ayudemos a la gente con sus vidas.
  • Entusiásmate. Entusiasmo que se arraiga profundo. Entusiasmo con tus propias habilidades. ¿Pasión?

Como decía Jim Rohn, el invierno le sigue al otoño; la noche sigue al día; la recesión sigue a la expansión; las dificultades siguen a la oportunidad. Todo eso es inmutable, no podemos cambiarlo. ¡PERO PODEMOS CAMBIAR NOSOTROS!