EROS, HARLEY… Y CADA UNO

A veces tropiezas con una idea que no puedes sacarte de la cabeza. Eso me ha pasado esta semana con Eros Ramazzotti. Tranquilos, no hay eros entre él y yo.

Resulta que en el coche de otra persona, que he estado conduciendo unos días, estaban cargados varios discos de Eros Ramazzotti e iban sonando. No es uno de mis favoritos, aunque reconozco que se ha ganado el éxito del que disfruta, a pulso. Puedo escucharlo, disfrutar de algunas canciones, y hasta seguir varios de los muchos éxitos que ha cantado.

Así que escuchando canción tras canción en un viaje de varias horas (entre llamada y llamada, claro está) escucho de pronto una guitarra que sonaba claramente a Santana. Después de un par de acordes estaba ya clarísimo, eso era Santana. Luego, a lo largo de la canción queda claro porque Eros se dirige a un tal Carlos. Así que no era una sensación equivocada mía. Eso que sonaba era Santana.

Un poco después, escucho una voz femenina rasgada, aguda y fuerte que identifico claramente como Tina Turner. No dudé ni un instante, aunque me costaba entenderlo y aceptarlo, pero ahí estaba. Seguro que era la voz de Tina.

Más adelante (varias llamadas y un peaje) reconozco el sonido inconfundible de Take 6. Si, vale, ya sé que no todos lo conocen, pero yo si. Tengo varios discos de ese grupo vocal. Tienen una manera de cantar absolutamente única (al menos para mí), inconfundible. También reconocí después a otros como Ricky Martin. Me quedé con la intriga de ver a cuántos no había reconocido.

Así que mi pensamiento fue: es que hay sonidos, hay artistas, que tienen un estilo reconocible e inconfundible. No tenía ni idea de que Eros Ramazzotti hubiera grabado un disco de duetos, y mucho menos de con quién. Luego he investigado (ya sabes, el oráculo) y he descubierto que había alguno y alguna más. Pero la mayoría, los de mayor renombre estaban ahí. Su estilo, SU MARCA característica los delataba de manera clara e inconfundible.

Y ahí es donde la idea comenzó a machacarme. La marca de un artista, la marca que le hace inconfundible y reconocible por cualquiera que le conozca y siga un poco, ¿es extrapolable a otros campos? ¿Tiene un vendedor, un político, un conferenciante, un comerciante, un profesor, una marca personal reconocible e identificable?

Escribir cada semana tiene este problema. Que a veces se te ocurren temas que te empiezan a machacar a ti y te dan vueltas continuamente hasta que les encuentras una respuesta. Con este estoy en ello mientras escribo.

A priori me parece que no es lo mismo hablar de artistas que de profesionales. Creo que la música es, casi siempre, un arte que suele convertirse en profesión, y, a veces, una profesión que no llega a ser arte. Creo que igual que un pintor tiene un estilo característico e identificable, lo mismo ocurre con músicos, escultores, actores, arquitectos, etc. Está claro que es diferente hacer música que hacer clientes, ¿verdad? Casi seguro que nos pondríamos de acuerdo en que lo es. Pero, y si nos preguntamos lo siguiente: ¿debería ser un arte el hacer clientes, enseñar, hablar en público, atender en la caja de un supermercado…?

Por si creemos que solo el arte tiene una marca o un estilo característico, hay ejemplos de marcas inconfundibles que se salen de lo que son artes tradicionales. Por ejemplo, Harley Davidson. ¿Alguien pondría en duda o discutiría que Harley tiene una marca distintiva? Si es así es porque no ha escuchado nunca una al lado y, por supuesto, no le ha dado al gas de una notando la vibración del motor en el cuerpo. Si te gustan las motos, incluso si no te gustan, sabes bien cuál es la marca de Harley. Su sonido es su marca. Es otro tipo de música que a los que nos gustan las motos nos suena de maravilla. Puedes ver por la calle motos con muchos cromados, aspecto impresionante y estética muy lograda, pero cuando se ponen en marcha no dejan lugar a dudas, no tienen la marca.

Así que me sigo preguntando, ¿no debería ser un arte hacer clientes? De hecho hay libros titulados “el arte de la venta” o “el arte de hablar en público”. ¿Será solo un recurso literario o de marketing para vender mejor el libro? ¿O debería ser un arte? Y si lo es, o debería serlo ¿cuál es mi marca personal? ¿La tengo? ¿Debería?

Empezando por las primeras preguntas, creo que si. Creo que es, que debería ser un arte. Creo que hay artistas de la venta, de la enseñanza, del trato humano, que despliegan una serie de dotes o dones que les hacen, a veces de manera natural, triunfar en su actividad. Creo también, que igual que se puede aprender a pintar, o se puede desarrollar la capacidad innata para un arte como la música, se puede desarrollar y cultivar el arte de la venta, de las relaciones humanas y otros. Estoy convencido de que hay quien desarrolla su trabajo como si de un arte se tratara y eso lo convierte en artista. Hasta ahí ningún problema, ¿verdad?

Pero si soy un artista, aunque todavía sea un artista en ciernes, una promesa del sector, ¿debería tener una marca personal? ¿Debería ser inconfundible lo que hago?

Fijándome en algunos ejemplos que conozco del mundo de la venta, mi respuesta es SI. Y también CUIDADO. Algunos artistas tienen marcas inconfundibles no muy deseables y que han terminado por llevarles a la decadencia y al fracaso. Así que ojo con mi marca, no sea que sirva para que me identifiquen y me rehúyan. Pero poniéndolo de nuevo en positivo, si, creo que todos tenemos una marca, quizá poco conocida por ahora, que nos puede hacer identificables, inconfundibles, rastreables, incluso cuando “actuamos” a la sombra de alguien más. Como los de los duetos con Eros Ramazzotti (por cierto, otra marca inconfundible, su voz y su estilo), que hasta en un disco de otro son identificables.

Creo que mi marca es la pasión, sigo pensando en este tema aunque haya terminado el escrito. Seguiré dándole vueltas e intentaré desarrollar mi marca hasta hacerla delatora e inconfundible en todo lo que participe. ¿Cuál es tu MARCA?