C.R.I.S.I.S. INTELIGENCIA Y+
C.R.I.S.I.S. INTELIGENCIA
Estamos llegando al final de nuestro menú. Hasta ahora ha sido un menú rico y con consistencia. Vamos a ver si lo completamos igual o mejor.
Dijo Jean Piaget, filósofo Suizo, que “la inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”. Me parece un buen comienzo para la preparación del plato de la inteligencia. Pero profundicemos más. Dediquemos un tiempo a pensar, porque una de las cosas que fallan en momentos de… bueno, de eso, es pensar y meditar. Demasiadas personas se están dejando llevar por una corriente que no es razonable ni razonada. Nosotros no vamos a hacer eso, vamos a pensar y meditar antes de tomar decisiones.
Os propongo una serie de ingredientes para elaborar un plato inteligente.
+ contacto. ¿Será inteligente mantener más contacto con nuestros amigos, familiares, colaboradores, en una época en la que ellos y nosotros podemos necesitar un empujoncito, una palabra de confianza, una mirada de ánimo, una idea inspiradora, un detalle de cariño? Es el momento de retomar relaciones, realizar contactos, fortalecer amistades, convertir en relaciones personales las que son solamente profesionales, aportar a los que nos rodean un poco de lo que nos gustaría recibir.
Esta mañana, leyendo a Robin Sharma, él decía, “para recibir fuerzas, debes dar fuerzas”.
Además, ¿es que no te sientes de maravilla cuando le das ánimos a alguien? ¿No te hace sentir mejor aportarle una idea, ánimos, perspectiva, ilusión, a cualquiera con quien te cruzas? ¡Claro que si! ¿Por qué, si no, iba la gente a contar chistes? Claro que a algunos se les da mejor que a otros (que buenos los del otro día, Lluis, especialmente la historia del plátano y el baile), pero también se puede aprender. Lo importante es querer aportar. Eso se percibe, aunque al principio se haga torpemente.
+ +. O sea, + positivo. Desde luego que es muestra de inteligencia mostrarse positivo. Siempre, pero más todavía ahora. No solamente por la profecía autocumplida, que ya es importante. Del mismo modo que podemos dejarnos llevar por la “realidad” y sumergirnos en el torrente de pesimismo y preocupación que impera, también podemos crear una realidad diferente creando una corriente mucho más inteligente de positivismo. Lo que pensemos será. Así que ¿por qué no pensar en lo que nos interesa en lugar de en aquello que tememos y querríamos evitar?
+ crítico. Crítico con lo que piensas. Crítico con los pensamientos que permites que se alojen en tu mente. Crítico con tu falta de actividad. Crítico con los errores repetidos. Crítico con el pesimismo. Crítico con los pensamientos y actitudes de moda.
+ diferente. Ya hace años que se decía “diferenciarse o morir”. Ahora es el momento en el que esto puede ser más cierto. Muchos negocios y profesionales están “muriendo” en medio de un montón de mediocridad uniforme. O sea, en medio de muchos que son igual de mediocres que los que les rodean. No solo mediocres, sino “vulgares”, iguales, sosos, planos. ¿Qué tal ser diferente? casi te diría que vale la pena ser diferente, aunque solo sea por serlo, por salir del montón.
+necesario, +imprescindible. ¡Que buen momento para volvernos imprescindibles para nuestros clientes y los que nos rodean! Cuando surjan otros posibles proveedores, durante o después de esta época, ya nos habremos situado y podremos recoger los frutos de la dedicación y el servicio que prestemos ahora. Para esto hay que estar atento a las posibles necesidades e inquietudes, dispuesto a suplirlas, rápido a servir y mostrar agradecimiento por ello.
+impactante. ¿No será una buena idea impactar positivamente desde el primer momento? No solamente porque ahora no estamos para ahuyentar a nadie con una mala entrada. Es que puede que sea mi única oportunidad de impactar y de captar a alguien interesante. Impactar es ser interesante y atractivo (más que los otros) ya en un primer momento. Por amabilidad. Por simpatía. Por interés. Por capacidad de escuchar. Por lo que me pongo. Porque estoy alegre y optimista. Tenemos unos pocos instantes hasta que nuestro interlocutor, nuestro cliente, se hace una idea de nosotros que costará mucho cambiar, ¿no vale la pena que ese impacto sea deliberado, estudiado, premeditado y que juegue a mi favor?
+ambición. ¡Si! Es momento de ser ambicioso. Algunos confunden la prudencia con ser conservador y retraído. Pero no debemos cometer ese error. Es momento de ser prudentes y reflexivos. Pero es momento de ser ambiciosos. Es momento de desear más. Es momento de proponerse más. Es momento de planificar para lograr más. Es momento de lograr más. Sin temor a las apariencias. Sin temor a parecer ganador o triunfador. En su libro “Diferenciarse o Morir”, Jack Trout dice algo que me encanta y con lo que estoy totalmente de acuerdo: aunque la gente ama a los perdedores, le compra a los ganadores. Así que, SI. Ambición. Con sensibilidad y reflexión, pero +ambición. Ni hablar de conformismo.
+tiempo. Evidentemente, para lo que importa. +tiempo para la gente que es importante en nuestra vida. +tiempo para la gente importante en nuestro trabajo. +tiempo para fortalecernos con el estudio y la lectura. +tiempo para dedicarlo a nuestros clientes y nuestra relación con ellos. +tiempo para analizar los problemas y las necesidades nuestras y de nuestros clientes, colaboradores y allegados y buscarles soluciones y alternativas.
+pasión. No podía faltar. Cuanta más pasión pongamos en todo lo que hacemos, más nos vamos a diferenciar, más impacto causaremos, más ambiciosos seremos, más tiempo de calidad dedicaremos a lo importante, más necesarios seremos, más críticos nos mostraremos, más positivos nos mostraremos, más nos diferenciaremos, con todo lo que ello implica. Más pasión en nuestras vidas y en nuestro trabajo, un ingrediente inteligente para nuestro plato.
La semana próxima trabajaremos la última receta del menú. Mientras tanto, ¿qué tal si me envías algún resultado de los platos que hasta ahora hayas preparado? Puede que hayas añadido algún ingrediente y hayas enriquecido la receta.
Gracias por adelantado por compartir conmigo tus experiencias “gastronómicas”.

