¿NINJA O SAMURAI?

La semana pasada, disfrutando de unos minutos en un aeropuerto, buscando alguna novedad (era Sant Jordi, pero para mi siempre lo es), un título llamó mi atención de inmediato y en menos de dos minutos de ojearlo tenía claro que había que leerlo entero. Se trataba del libro de Leopoldo Abadía, “La crisis Ninja y otros misterios de la economía actual”. ¡Muy, muy recomendable! No solamente por su explicación clara, sencilla y rápida de la economía y la crisis financiera, sino porque desde su manera cercana y llana de analizar estos temas, pasa, y no de puntillas, por otros aspectos de la vida en general, la ética, el trabajo, etc. Me lo leí en menos de dos días. Parece que otros también lo disfrutan porque va por la décima edición.

Lo que Leopoldo Abadía explica al principio de su rico y divertido libro, que recomiendo leer como información, entretenimiento, desarrollo personal y profesionalismo, es cómo los que se han estado aprovechando de los NINJA, “No INcome, Job, Assets”, o sea, ni ingresos, ni trabajo ni propiedades, al prestarles dinero para comprar una casa sabiendo que no iban a poder devolverlo, han llevado a la economía mundial a la situación financiera que estamos viviendo ahora. No voy a transcribir aquí toda la explicación. Te animo a leerlo. En las primeras páginas del libro ya te queda claro cómo ha ocurrido esto. Luego se trata de seguir leyendo por entretenimiento y porque profundiza en las razones para que se haya actuado de este modo tan deleznable y perjudicial para todos, incluidos los propios “NINJAs”.

Al leerlo, no he podido evitar pensar y comparar con los SAMURAI. Siempre Activos Muy Unidos y Realmente con Actitud Impecable. Bueno, si no te gusta mi juego de palabras, no hay problema. Estoy a apunto de proporcionarte material para que hagas tus propias combinaciones.

Tanto los ninja como los samurai, fueron guerreros japoneses que convivieron durante muchos años y enfrentamientos. Aunque ambos eran guerreros, mientras que los ninja eran temidos y despreciados, los samurai eran valorados. Decían que un ninja podía convertirse en samurai, pero lo inverso era imposible.

Los NINJA eran guerreros fieros pero poco de fiar. Se decía de ellos que sus atributos eran cualidades como “Arte De escabullirse”, “Maestros del engaño”. Procedían de un bajo nivel social y eran totalmente contrarios a los valores del samurai.

Y ¿cuáles eran esos valores? Muy buena pregunta, me encanta que te la hagas en este momento.

El samurai era un guerrero caballero. Seguía un código ejemplar de ética y conducta. Estaba dispuesto a dar la vida en defensa de su señor. También a entregarla realizando el famoso harakiri para evitar el deshonor. Y eso podía incluir el caso en el que su señor hiciera o le ordenase a él hacer algo que el samurai considerase incorrecto. O sea, era intachable y coherente hasta el final.

Las características que se destacaban de él eran lealtad, disciplina, respeto, comportamiento ético y autoconocimiento.

Mientras sigo explicando aspectos de su forma de vida y código de comportamiento, te sugiero que pienses en el señor del samurai como el cliente (o la gente a la que consideres que te debes y deseas proteger) y que dejes a un lado el aspecto guerrero aprovechando las abundantes lecciones que hay para cada uno de nosotros. Releyamos lo anterior con esta idea en mente y continuemos.

Los samurai buscaban el honor mirando dentro de su propia alma y confrontando los miedos. También se les enseñaba a apreciar y respetar la vida. Sus objetivos y valores eran la paz emocional, el autocontrol ante la muerte, la conducta digna y respetuosa ante lo inevitable y la comprensión de la muerte, así como la bondad, piedad y honestidad. Al samurai se le enseñaba que su función esencial era ejemplificar la virtud a las clases inferiores.
El bushido obligaba a seguir un régimen estricto de entrenamiento marcial y atlético. El samurai adquiría su fuerza y destreza en el combate a lo largo de años de riguroso adiestramiento orientado a fortalecer el carácter y la realización de proezas físicas. Sus principios de combate se basaban en el principio de “suavidad” aplicada con destreza. La flexibilidad y habilidad en los movimientos vence a la fuerza bruta.

Una vez que el samurai había dominado la técnica de su profesión, nunca la abandonaba.

Los ronin (samurai sin señor) eran samurai deshonrados y eran marginados por la sociedad: se convertían en limosneros, alcohólicos y asesinos.

El Bushido (el arte que cultivaban) pone el énfasis en “Lealtad, auto-sacrificio, justicia, sentido de la vergüenza, modales refinados, pureza, modestia, frugalidad, espíritu marcial, honor y afecto“.

Y ahora es cuando más me gusta el samurai:

Los siete principios que rigen el código de Bushido:

Honradez y Justicia

Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto. Sé honrado en tus tratos con todo el mundo.

Valor Heroico.

El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

Compasión.

Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

Cortesía.

Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Honor.

El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.

No puedes ocultarte de ti mismo

Sinceridad Absoluta.

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra.” No ha de “prometer.” El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

Hablar y Hacer son la misma acción.

Deber y Lealtad Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.

Uno de los maestros de samurais recogía estas reflexiones o consejos que me han parecido de mucha utilidad para un vendedor y para cualquier ser humano:

“Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya. Cuidado con el camino que sigues”.

Sobre la Excelencia:

“La perfección es una montaña inescalable que debe ser escalada a diario”.

Ahora que sabemos lo que es un ninja (ahora y antes) y lo que es un samurai (espero que antes y también ahora) es nuestro momento. Tenemos la oportunidad de elegir. Podemos dejarnos llevar por la tendencia ninja y no aportar nada positivo a los que nos rodean ni a nosotros mismos, o “afilar” nuestra espada samurai y defender a nuestro cliente, aportarle a nuestro cliente lo mejor, hacer gala de los valores de un samurai y ser los triunfadores de este momento que nos ha tocado vivir. Como profesionales y como seres humanos.

Lo tengo claro. A mi solo me sirve el código del samurai. No quiero esconderme. Quiero aportar. Quero poner toda mi pasión al servicio de los que me rodean. Mis señores.

¿formamos un ejército samurai? Tráete tu pasión. Te espero afilando mi espada.